"Ahora digo -dijo a esta sazón don Quijote- que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes.

jueves, 24 de abril de 2014

La encina de Ambite



Escribir sobre la “encina de Ambite” es escribir sobre leyendas. Señalando y dando algo de sombra al palacio del Marqués de Legarda, se localiza una galardonada “quercus ilex”(la conocidísima encina) en la madrileña Ambite, ejemplar de “árbol longevo” de unos 600 años, un sólido tronco de 4,5 m de perímetro de base, una extensa copa de 28 m. y gruesas y pesadas ramas laterales que van rozando el suelo y raíces que “brotan” a través del paramento en piedra que la consolida y protege, y resurgiendo metros más allá en pleno camino de acceso.

Bajo este bello ejemplar en pleno valle del Tajuña y tras un estrecho camino bordeado de maleza –empieza la leyenda- una bella princesa cautiva en palacio, derramó una lágrima sobre una bellota cuando esperaba su liberación por un bravo caballero, germinando esta y dando lugar al ejemplar que comentamos. Citamos otra de parecidas características por la que la princesa, abandonada por su amado, esperaba su regreso junto a la encina de la que, si comía una bellota dulce volvería, si era amarga no regresaría.

Volviendo a la realidad, las fotografías lo son. Hélas aquí.
   













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