"Ahora digo -dijo a esta sazón don Quijote- que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes.

jueves, 24 de abril de 2014

La encina de Ambite



Escribir sobre la “encina de Ambite” es escribir sobre leyendas. Señalando y dando algo de sombra al palacio del Marqués de Legarda, se localiza una galardonada “quercus ilex”(la conocidísima encina) en la madrileña Ambite, ejemplar de “árbol longevo” de unos 600 años, un sólido tronco de 4,5 m de perímetro de base, una extensa copa de 28 m. y gruesas y pesadas ramas laterales que van rozando el suelo y raíces que “brotan” a través del paramento en piedra que la consolida y protege, y resurgiendo metros más allá en pleno camino de acceso.

Bajo este bello ejemplar en pleno valle del Tajuña y tras un estrecho camino bordeado de maleza –empieza la leyenda- una bella princesa cautiva en palacio, derramó una lágrima sobre una bellota cuando esperaba su liberación por un bravo caballero, germinando esta y dando lugar al ejemplar que comentamos. Citamos otra de parecidas características por la que la princesa, abandonada por su amado, esperaba su regreso junto a la encina de la que, si comía una bellota dulce volvería, si era amarga no regresaría.

Volviendo a la realidad, las fotografías lo son. Hélas aquí.
   













viernes, 18 de abril de 2014

Rosa, rosae, de la primera declinación

Ramón Bach




Era previsible pero acordé tarde. Cuando la vi, estaba en la puerta del Real Jardín Botánico de Madrid. La fila de espera para su visita se hacía visible bajo un rubicundo Apolo que dejaba caer el peso de su calor a las 16,30 de este viernes santo. Superada la espera, el interior, podríamos calificarlo de “overbooking”. Nada comparable a otras tardes de tranquilidad y disfrute. Ya, me decidí.

Y fotografiando rosas, aún escasas, pero ya destacando de entre las plantas más genéricas me propuse hacer con todas las que fotografiase, una entrada para este blog y que se denominaría, “rosa, rosae, de la primera declinación”. Creo que era así cuando en los inicios del bachillerato, en el estudio del latín sobre la morfología de los nombres, era la asignatura de mayor concentración de suspensos. Raro es que me haya acordado de ello. Bueno, las rosas de hoy y en aumento. En otra visita.



San Valentin

Amanecer

B.E.A.

María Ribes de Bañuels

Para ti

Dorita

Conrad Ferdinand Meyer

Parks Yellow

Mutabilis

Mme Gregoire Staechelin

Safrano

Mrs Aaron Ward

Parks Yellow

Celine Forestier

Mme Pierre Oger

Rosa x borboniana

Nathalie Nypels

Léonie Lamesch

miércoles, 16 de abril de 2014

Paseando junto al Eresma

Pinar en la Boca del Asno.Valsaín. Segovia
 A últimos de noviembre pasado llegó el momento de conocer la Boca del Asno, su adjunto paso del rio Eresma y el extenso y casi tupido bosque de pinar. Era pleno otoño, los altos y rectos pinos silvestres conformaban el paisaje típico de la zona de Valsaín. Hoy sus hojas de aguja han cambiado de color, del ocre anaranjado al verde intenso y siguen dando sombra al recorrido del Eresma, al menos en el tramo de la Boca del Asno.


El recorrido de esta segunda vez, en sentido contrario al anterior, ha supuesto otro disfrute de naturaleza, ampliado ahora con el cauce aumentado y vigoroso del Eresma que lleva sus frías y cristalinas aguas de deshielo al Duero a través del Adaja. El tramo fotografiado ya no dispone de camino enlosado de la época su impulsor, Carlos II, pero caminar arrullado por borboteo acuático y bajo las sombras del pinar -donde renacen florecillas delicadas frente a potentes hojas de zarza y agraciados helechos- hacen del paseo lento, un delicioso momento de tranquilidad contemplando también los cantos rodados modificados por el agua a través de los años y el origen de algunas pequeñas pozas cuyo obligado trasvase producen unas cantarinas cascadas. El momento fue relajado, pero breve, había que seguir. Seguro que se volverá.