En la pasada entrada de “Posado y al vuelo”, expresaba mi admiración por la consecución -por parte de fotógrafos especialistas- de tomas de insectos en sus vuelos cerca de plantas y flores y su posado en ellas, dejando una modesta serie de la ocasión surgida. Pues bien, en el paseo de hoy he vuelto a tener otra, cuya protagonista ha sido una mariposa permisiva.
Y digo permisiva, pues localizada la mariposa a una distancia de cuatro metros, mientras se dedicaba al trabajo de succionar, me ha permitido un lento y atento acercamiento hasta conseguir “primeros planos”, cosa que dudaba hacer dada la velocidad zigzagueante a la que estos lepidópteros se desplazan.
Con mis posibilidades, he obtenido la serie que sigue, gustándome y deseando compartirla con todos.
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