"Ahora digo -dijo a esta sazón don Quijote- que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes.

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domingo, 20 de enero de 2013

Por el cielo de Madrid

 

No recuerdo haber tomado fotografías tan cómodamente como las de esta entrada. Desde el sillón de descanso de casa. No hubo ruido, solamente la oportuna mirada a través del ventanal. Y pasaban por allí. No eran grullas sin duda, su trompetería las hubiera delatado.

Por el cielo de Madrid, cielo muy urbano, volaban en uve cantidad de bandadas de aves que en la época actual –después de pasar el invierno en nuestros humedales- regresan al norte de Europa para su nidificación, tras un gran esfuerzo de recorrido.

Estas aves –generalmente anátidas- suelen volar y tomar altura aprovechando las corrientes de aire caliente y en formación en uve –que favorece la comunicación y contacto visual entre ellas- como forma de ahorro energético y guiadas por un miembro ya experto de otras migraciones.

Breve serie fotográfica y de calidad escasa. No hubo tiempo para más.








miércoles, 16 de enero de 2013

El simpático gorrión



Preocupantes son las notas en prensa y medios informativos que auguran la desaparición casi generalizada del urbano, sencillo, alegre e indefenso gorrión que, hasta no hace mucho, revoloteaba y piaba por nuestros parques y jardines de manera placentera. Estudios de aspecto serio certifican su disminución cierta en las grandes ciudades europeas.

Estos mismos estudios, sin concretar conocimiento de las causas, si presentan algunas como la contaminación y el urbanismo que impiden su asentamiento y continuidad con la progresiva desaparición de zonas verdes y ajardinadas, espacios propios de nidificación, escasez de alimentación incluso mencionan una fuerte competencia con las palomas y otras aves invasoras de su hábitat natural con las que comparten los recursos alimenticios y cuya densidad poblacional es ya considerada como excesiva y perjudicial.

Vaya esta entrada como sencillo homenaje a ellos –el gorrión común- que desde siempre han alegrado campos y ciudades y van quedando sin nuestra atención protectora.

 











martes, 1 de enero de 2013

De nuevo, año nuevo


Obligando a la mente a buscar una idea fotográfica para la entrada del año nuevo, un sonoro griterío cercano -a diez metros del mirador- perturbó la búsqueda que ya empezaba a ser fatigosa, pues días llevaba “amarrado al duro banco” de Espronceda con un simple e inicial catarro. Reconocí de inmediato su origen y lugar de procedencia: dos cotorras en el árbol desnudo de mi calle.

No distingo entre cotorra argentina o cotorra de Kramer, pero aseguro que son cotorras, aves advenedizas desde un erróneo y falso concepto de animal de compañía de los que -ya generalizado su asentamiento en las grandes ciudades- soportamos vuelos, chillidos escandalosos y suciedad ambiental en nuestros jardines y arboledas urbanas.

Lamentablemente estamos en el momento exacto de su adquisición irresponsable y posterior –más irresponsable- momento de abandono. Esto último favorecerá el empobrecimiento de nuestra biodiversidad urbana, ya de por si excesivamente invadida.

Su proximidad solo permitió un “clik”. Oído este, desaparecieron, dejando una imagen para esta entrada. De nuevo, estamos en el año nuevo. Felicidades.

Por motivos técnicos y de navegador no ha sido posible hasta ahora subir la imágen. Disculpas.