"Ahora digo -dijo a esta sazón don Quijote- que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes.

martes, 27 de agosto de 2013

Salamanca enhechiza

 Frente a la rúa Mayor. Salamanca
 

El paseo anterior, nocturno, ya dejó predispuesto el ánimo y el sentimiento para volver a disfrutar de la belleza limpia y luminosa de esta ciudad castellana, elegida por miles de estudiantes para la práctica del idioma español, lo que la convierte en acogedora y dinámica, amén de bien cuidada. A primeras horas de la mañana es el momento del recorrido previsto.

El inicio es en la Plaza Mayor, emblema de Salamanca, barroca y churrigueresca, con arcos de medio punto y albanegas con medallones de personajes representativos, todo ello presidido por la consistorial espadaña de tres campanas y esculturas alegóricas. Superada la desatendida iglesia de San Martín, de fachadas románica y renacentista y por la rúa Mayor sobresale la Casa de las Conchas, de estilo gótico con toques platerescos y mudéjares y adornos de conchas de Santiago junto a la flor de lis de las armas de los Maldonado y un interior con patio medieval, mudéjar y renacentista, rematado por crestería de gárgolas y flor de lis. Está enfrentada a la Clerecía o Colegio del Espíritu Santo, de sobrecargada fachada y presidida por San Marcos bajo hornacina.

Paso más adelante, aparece el monumental macizo catedralicio por partida doble -que merece entrada aparte- y en recóndito lugar, el edificio de la Universidad, de fachada plateresca, majestuosa, única y universal –enfrentada a la pétrea mirada de Fray Luis de León- con minuciosa y abundante decoración de escudos, sillares y frontones, todo ello en piedra de Villamayor, proveedora total de los monumentos salmantinos. Próximo, el patio de las Escuelas Menores, porticado con arcos mixtilíneos y cresterías barrocas.

Erudita y monumental. Salamanca enhechiza.



 Arco de acceso a la Plaza Mayor de Salamanca.

 Plaza Mayor

 Plaza Mayor


 Miguel de Cervantes


 Santa Teresa de Jesús


 Fachada norte de la iglesia de San Martín
 

 Nave central de la iglesia de San Martín

 Bóvedas de la nave central de la iglesia de San Martín

 Bóvedas de la nave central de la iglesia de San Martín
 
 Coro y órgano de la iglesia de San Martín
 
  Fachada sur de la iglesia de San Martín

 Fachada y torres de la Clerecía y Casa de las Conchas


 Patio de la Casa de las Conchas
 
 Galeria superior del patio de la Casa de las Conchas

 Torres de la Clerecía desde el patio de la Casa de las Conchas
 
  Patio de la Casa de las Conchas

 San Marcos. Fachada de la Clerecía

 Casa de las Conchas

 Fachada de la Universidad

 Fray Luis de León frente a la fachada de la Universidad






















Patio de las Escuelas Menores



domingo, 25 de agosto de 2013

Nocturno "cum laude"




Lindada por el novelesco rio Tormes antes de ofrecer sus aguas al gran rio Duero, he encontrado una vez más una ciudad tranquila de la que se desprende, al unísono, historia y arte, componentes fundamentales para formar parte del patrimonio universal desde 1988. Me refiero a la ciudad natal del cervantino Lázaro –pícaro y astuto- de Tormes, como no, y de su definido amo, el Ciego. Esta es, Salamanca.

El paseo que ahora presento, nocturno, corto y placentero, está reducido al espacio central del entorno histórico y monumental de Salamanca, y de sus rincones atractivos, vivos a pesar de la ausencia universitaria. Luz y belleza. Edificios inmensos de destacados tonos dorados. Todo ello obliga al revoloteo de los sentidos. Y a volver.
















lunes, 19 de agosto de 2013

Calor y color

 
El esperado periodo vacacional veraniego llegó y con él la posibilidad de cumplir aquellas visitas y paseos que, desde la distancia temporal y física, se preparan para ese momento. Pero la realidad meteorológica puede acabar con ese cumplimiento. Así lo ha sido una vez más en mi caso. Y es que esa realidad meteorológica propicia la reducción y posposición de lo proyectado, incitando al letargo veraniego.


Rebuscando horas y temperaturas admisibles, se han conseguido las imágenes que dejo en esta entrada, dando fe del color que de forma extensa e intensa ofrecen los campos belalcazareños, despojados de sombras y vegetación cuando el calor se hace presente en su época estival. El animal camina en busca sombra y el triscar de algo no tan áspero como el pasto. El bosquete, aún verde a pesar de todo, presagia destrucción según aprecia en su vecindad. Y el castillo de Belalcázar, ese no es su color.